Desde CIRCULO MAMAS HUGGIES, preparamos una lista para ayudarte en este difícil pero grata tarea que tenemos las mamás: la educación de nuestros hijos. Nuestras recomendaciones son:
Si vos no tenés la costumbre de gritarle a tu hijo, posiblemente cuando lo retes en un tono más alto el impacto sobre él será muy eficaz, pero no lo hagas siempre porque alguna vez perderá la efectividad y además, puede ser contraproducente.
Nunca recurras a los insultos o a menospreciarlo porque sólo conseguirás que tu hijo sufra y se aísle.
Educar a tu hijo requiere de mucho tiempo y paciencia. Puede que te parezca más fácil y rápido atemorizarlo, pero probablemente habrá mejores resultados si se educa a través de la comunicación. Existen otras alternativas para lograr que tu hijo sea responsable y obediente.
Si ocasionalmente se utilizás un tono elevado para retarlo, es posible que se vuelva a recurrir al mismo método ante la falta de recursos. Cuando esta excepción se convierte en regla, tu
hijo se acostumbrará a las constantes descalificaciones.
A la hora de educar, es necesario fijar claramente los límites y objetivos. Por eso, tratá de evitar las frases ofensivas que puedan llegar a herirlo.
Si tu hijo se porto mal en forma intencional, no hay necesidad de demasiados gritos o descalificaciones. Lo mejor es intentar demostrarle que lo que hizo estuvo mal, por qué estuvo mal y dejarle claro que no lo tiene que repetirlo.
Los gritos y las descalificaciones constantes pueden hacerle sufrir y crear un deterioro de autoestima en tu hijo. Si él no se siente valorado por sus papás pensará que todo lo que hace está mal.
Lo más adecuado es establecer normas desde que son pequeños, recompensar las buenas conductas y explicarle a tu hijo qué es lo que se espera de él.
Situaciones para evitar
Ceder después de decir ¨no¨.
Discutir con tu marido delante de tu hijo.
No cumplir las promesas o en su defecto los castigos.
Chantajear con premios.
Descalificar a tu hijo.
Evitar comparaciones con hermanos y amigos.
Consejitos:
Siempre pedile las cosas con respeto.
Confía en él.
Reconocé tus errores.
Valorá sus esfuerzos.
Permitile que aprenda por sí mismo y que sea independiente.
* Foto de María Schefer
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